Este es el preciso instante en que un Ford Focus se estrella directamente contra un sólido muro de concreto a una velocidad de 200 Km/h, lo que constituye la prueba más rápida de su tipo en el mundo.
La compleja operación requirió que un grupo de ingenieros adaptaran una catapulta para lanzar el Ford hacia la pared con una fuerza superior en 16 veces al poder de un Bugatti Veyron.
En tan sólo 60 milisegundos, el coche pasó de 200 Km/h a 0 Km/h , los maniquíes estuvieron sometidos a fuerzas de hasta 400g.







