La línea Yurikamome, inaugurada en 1995,   es una de las conexiones principales entre el centro de Tokyo y la isla de Odaiba en Japón. En realidad no es un tren, ni tampoco es un monorail,  funciona con una especie de ruedas acopladas a los lados de una estructura de hormigón que está elevada a varias decenas de metros del suelo. No necesita conductor, está controlado por ordenadores y vigilado a distancia por humanos. 

Con más de 160.000 pasajeros transportados por día, el Yurikamome está haciendo un beneficio neto y podrá cancelar sus préstamos antes de los 20 años que se habían previsto.