Se llama Casa St. Joseph y desde luego que no puede pasar desapercibida,   tiene una gran estructura de hormigón, cuenta con ventanas de forma irregular y se asienta sobre cuatro “patas” que le proporcionan  apoyo sobre el terreno.

Un pozo de poca profundidad se ha excavado por debajo de la casa “flotante”   y se puede utilizar como un pequeño garaje o espacio de almacenamiento.

A pesar de las superficies planas de la parte exterior, el espacio interior cuenta con una serie de muros que hacen de las habitaciones y ventanas espacios  de forma extraña.

La casa St. Joseph se encuentra en Austria y es el resultado del trabajo del equipo dirigido por  Wolfgang Tschapeller ZT GmbH junto con  Wolfram Mehlem y Bork Jesper.

Dezeen