Este singular vehículo se llama l’Automodule y fue creado en 1970 por el ingeniero Jean Pierre Ponthieu. Estaba equipado con un pequeño motor de dos tiempos de 248 cc.,  disponía tambien de un control electrónico y transmisión hidráulica.  La velocidad máxima que podía desarrollar era de  45 km/h.

Además de su impresionante y por entonces futurista  diseño, el L’Automodule tenía  otra notable característica – la suspensión hidráulica que le permitiá  variar la distancia al suelo y realizar maniobras poco convencionales.

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