




Aproximadamente a las 6:30 de una mañana despejada y soleada, desde un aeropuerto en Carolina del Norte, Estados Unidos, Jonathan Trappe un aventurero, liberó su silla de oficina de los amarres que la sostenían en tierra firme, y gracias a los 55 globos llenos de helio que tenía amarrados se elevó hasta una altura cercana a los 15.000 pies.
De esta manera vió convertido un antiguo sueño en realidad. Para realizar este vuelo, previamente tuvo que obtener una licencia de la FAA para volar globos de helio. Trappe durante el ascenso, se elevó a una velocidad de 521 pies por minuto.
Demás está decir que el logro de Trappe implicaba una serie de peligros, prueba de ello es lo que le ocurrió el 20 de abril del 2008 al sacerdote católico Adelir Antonio de Carli, quien pretendió emprender una aventura similar y lamentablemente terminó con su fallecimiento en el Brasil, al atravezar una tormenta mientras volaba a gran altitud.