




Fue hecho hace 73 años y a diferencia de los aparatos modernos fue construido para durar. Este receptor de TV vió la luz cuando se realizaba la Coronación del rey George VI en 1937 y es considerado como el más antiguo de Gran Bretaña y posiblemente del mundo, aún en funcionamiento.
Tiene una pantalla de 12 pulgadas y se estima que se fabricó alrededor de noviembre de 1936.
Al momento de su comercialización tenía un precio de 60 Guineas – alrededor de £ 11.000 de hoy.
Lo único que se le ha añadido es un dispositivo que ha convertido este TV de receptor analógico a digital, con lo que el dispositivo se adapta perfectamente al siglo 21.
Jeffrey Borinsky, un ingeniero consultor del norte de Londres, es el propietario de este Marconiphone 702.


