





Algunas empresas en Rusia se ganan la vida comprando a precios bastante reducidos diversos vehículos, dados de baja por el ejército ruso, y convirtiendo los mismos, luego de las modificaciones respectivas para ser usados principalmente por empresas dedicadas a la construcción.
La demanda ha experimentado un incremento notable e incluso ya se piensa en exportar parte de la producción a países del tercer mundo, donde precisamente se requiere de esta maquinaria, donde el alto precio de los equipos convencionales los vuelven casi inaccesibles.


