En la decada de los años treinta, el gobierno americano a traves del Departamento de Comercio, destinó fondos por un importe cercano al millón y medio de dólares de la época, para el diseño y posterior creación de un total de cinco aeropuertos flotantes que se extenderíanen el Océano Atlántico.

Se estimó que el costo de cada uno de los aeropuertos flotantes sería de al menos 6 millones de dólares y tendrían una longitud de 350 metros y unos 100 metros de ancho. Un ascensor llevaría los aviones de la superficie a los hangares ubicados bajo cubierta.

La noticia apareció en la revista Modern Mechanix de Febrero de 1934.

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